viernes 1 de agosto de 2008

CHESPIRITO Y SU BRUJA DEL 71

Roberto Gómez Bolaños es una de esas personas muy queridas y simpáticas al hablar. Sus escasas canas y marchita piel hace que sintamos ternura al escucharlo, sobretodo cuando repite aquellas frases inolvidables que lo han hecho famoso en decenas de países. Un verdadero ídolo de multitudes y un maestro de la alegría.

"No contaban con mi astucia", "Es que no me tienen paciencia" o "Lo sospeché desde un principio", son el sello inconfundible que lleva su pluma. Estamos pues ante un maestro de aquellos. Un creador de sueños y desgracias. Un padre bueno y juicioso. Un ser humano noble con un corazón inquebrantable.

Dicen que con la última temporada de su obra 11 y 12 Don Roberto Gómez bajará el telón de su carrera como actor y que dará paso a su faceta de escritor, ya que los años le están comenzando cobrar los achaques de la vejez. Ya no oye muy bien y la voz no le alcanza para entonar algunas frases que él quisiera. Pero no cabe duda que su espírito creador seguirá detrás del escenario.

Chespirito en Lima

Su llegada al Perú no pudo causar más alegría que la noticia de su llegada a nuestro país, tal como diría la Chimoltrufia. Aqui Chespirito iniciaría la gira latioamericana de su exitosa obra de teatro “11 y 12”, La cual trata acerca de un personaje muy diferente a los de la vecindad del chavo. Su llegada a nuestro país era sin duda una grata noticia, esperada por muchos, tras varios años de ausencia y de no pisar suelo Inca.

Sabíamos que su arribo era inminente y que estaría acompañada de sendos homenajes por parte de autoridades del país y empresarios de comunicación (Canal 4), lo que hacía más que favorable el escenario para que chespirito se sienta cómodo en nuestra patria.

Sin embargo, algo había detras de él que no esperábamos, algo con lo que no contábamos. Alguien del que nos acordaríamos todos: su esposa.

Y es que todos, incluyéndome, creíamos que Don Roberto Gómez Bolaños tendría el tiempo suficiente para regalarnos en cada entrevista, los detalles de su vida, sus anécdotas e historias que escribieron su vida. Del cómo fue que ideó la figura de un niño huérfano en un vecindad plagada de criaturas urbanas, cuyo molde se ajusta a muchas realidades de nuestra sociedad.

Acariciábamos el momento en que le preguntaríamos sobre los motivos que lo llevaron a escribir un ensayo (sin querer queriendo) donde pone de manifiesto sus experiencias en el medio artístico. Y así muchas cosas más.

Pero esto resultó casi imposible pues Doña Florinda, su esposa y compañera por varios años, resultó ser una verdadera joyita que puso en aprietos a más de un entrevistador. Era increible la cantidad de veces que esta mujer se inmiscuía en la conversación con Don Roberto. Nadie le preguntaba y ella respondía. Era agobiante.

Parecía que quería quemarle la película a su propio esposo, quien con desánimo respondía de vez en cuando, simulando que la entrevista era para él. Verdaderamente Florinda Meza le robó el personaje a Angelines Fernandez y se puso la piel de la Bruja del 71, porque no hacía otra cosa que hablar y hablar. Era una tortura para quien estaba detrás del micrófono escuchando y hasta daba ganas de prestarse la frase de Quiko y decirle "Cállate, cállate, que me desesperas".....

Incluso en la conferencia de prensa convocada en el Hotel Sheraton, Florinda Meza hacía gracia de una verborrea sin igual. Sus incasables giños, sus intromisiones verbales y sus risitas estrepitosas, hizo que muchos de nosotros estuviera a punto de perder la paciencia.

Era tal el afán de protagonismo de esta señora que cualquier pregunta que se le hiciera a Chespirito, por más personal que fuera, ella lo respondía sin titubear y con lujo de detalles
Era pues realmente demoledora las ganas de decirle a la otrora Dona Flroinda – “Cállate, cállate, que me desesperas”.

La poca información que nos proporcionaba Chespirito nos hacía incomodar más. La administración de las palabras que ostentaba Florinda Meza la colocaba en una situación privilegiada pues cada pregunta que quisieramos hacerle a Don Roberto, tendría que estar yuxtapuesta a otra para la carrera artística de la popular Doña Florinda. Era una locura.

Y todo esto no quiere decir que odiemos a Florinda Meza.
Nos alegra que cuide a Chespirito pero no era necesario que interpretara a su modo las respuestas de su marido o que tomara la palabra cuando no se la daban. Que abuso, nosotros rogábamos que Don Roberto dijera más cosas, pero la administradora de sus respuestas nos limitaba por completo la dicha de escucharlo.

Pese a ello no le guardamos rencor y puede venir al Perú cuantas veces quiera, a visitarnos, a disfrutar de nuestra comida, a deleitarse con nuestras maravillas turísticas, entre otros. No hay rencor pues como diría su esposo: La venganza nunca es buena, mata el alma y la envenena. Mas bien le pediríamos que para la próxima vez, VAYA A INTERRUMPIR LA CONVERSACION A SU ABUELA.............

lunes 21 de julio de 2008

LA CUMBIA DE CADA DÍA


No soy aguafiestas, me gusta bailar y divertirme como todos, pero lo que la cumbia le hace a mis oídos no tiene perdón de Dios. Hace varios meses he tenido que soportar que este pegajoso ritmo esté presente en casi todo lo que veo. Me despierto a ver las noticias y la cortina de algunos bloques son de cumbia. Las noticias del espectáculo hablan de que tal artista sacó tal tema, otro que tal cantante de “chichaton” estaría en romance con tal vedette, o que tal grupo tropical estará de gira por tal parte del país. Todo eso me irrita, hace que prefiera apagar la televisión o ver “Bonanza” en la mañana o la repetición de la “Noche del 11”.

Cuando tomo mi desayuno, el vecino de al lado prende su radio y se pone a escuchar a todo volumen “Ojalá que te mueras” de los Hermanos Yaipén. ¡Cómo no se muere él y así deja en paz a los demás!. Ojalá dejarán en paz mis oídos que están muy hartos de tanta contaminación sonora.


En la combi, el chofer nos truena las orejas con “Triste payaso” de Papillon (la del rico vacilón) mientras que el cobrador, con cara de estúpido tararea al mismo tiempo que nos enrostra en la cara su mano diciendo: “sencillo, sencillo”. Están tan excitados los dos con la canción que no se dan cuenta cuando se pasan la luz roja o cuando dejan a un pasajero en medio de la pista.

En el trabajo no falta alguien que le obsesiona “Agua Marina” y quiere que los demás le prestemos culto a esta banda como si fuera el mismísimo Señor de los Milagros. No se aguanta las ganas de cantar el nuevo hit del grupo, mientras los demás estamos tratamos de no distraernos de nuestros deberes con tanto escándalo.



De regreso a casa, en el viejo micro, el aire se enrarece y en calor de los cuerpos se hace insoportable por lo que lo único que queremos en ese momento es dormir algo para reponer energías. Pero NO, nadie advierte la mano del chofer cuando se desliza del volante para prender su radio el cual está adaptado con dos bocinas de 2000 Watts de salida y colocadas estratégicamente en el chasis del vehículo.


No hace falta ser adivino para imaginarse el infierno sonoro que desata el hijo de puta con su infame acción. Pero lo que me causa mas estupor es ver que los demás en vez de imprecarle al conductor que baje el volumen a su radio, le anime a subirle más los decibeles tarareando los temas, que por desgracia es otra cumbia de moda o mejor dicho de mierda. Allá lo entendidos.

Entrada la noche en mi hogar, el infierno continúa. En muchas casas no hacen otra cosa que escuchar a Mallanep, Kaliente, Amerika, Grupo 5, Caribeños, entre otros. Toda esa recua de grupos que nacieron para hacernos la vida imposible y que nos hacen creer en las profecías de Nostradamus o de otro salado inbecil.

Todo esto no hace mas que explote mi lado psicópata y quiera dármela de exterminador de plagas. Es tanto así el furor que quisiera estar en una película de Jasón, Freddie Krugger o Michael Mayer, para ajusticiar a todos los promotores de espectáculos y hacerlos pedir perdón por la abominación que han creado.

Pero que no se entienda que estoy en contra de la corriente mestiza y vernacular. Muy por el contrario, me parece loable y aplaudo el esfuerzo sostenido de muchos artistas que han surgido de bien abajo. Solo maldigo a aquellos bastardos que sacan provecho de la masacre neuronal que ocasionan con la propalación indiscriminada de temas “requemados” y teniendo como cómplices a las radios locales.

Maldigo además su despreciable adicción por profanar temas consagrados de otros artistas, convirtiéndolos en “covers” híbridos, en verdaderos Frankenstein de la música. Que Dios nos ayude en este oscurantismo musical.

LA TRIBUNA DEL GORDO


Esta bien que uno tenga el dinero suficiente para hacer lo que se le antoje a cualquier momento y en cualquier lugar, pero lo que hace el ex dirigente de Universitario de Deportes Alfredo Gonzáles, a través de canal 11 (RBC), es un atentado contra la buena salud y una cachetada a la pobreza que vive el país.

Un día en la noche estuve haciendo zapinng por los canales de señal abierta y no pude evitar sentir una ligera curiosidad por el programa que conduce el otrora congresista de la República.

Después de varios minutos de ver el dichoso espacio televisivo sentí pena por este señor que cree que con su plata puede hacer lo que quiera en un espacio de televisión. Felizmente que existe el control remoto para cambiar rápido de canal.

Que desfachatez, ver a un sujeto “devorando”, literalmente, todo lo hallaba ante él, ya sea un plato de tallarines, un caldo de gallina o un estofado, era sorprendente ver a un tipo que sin perdón de Dios engullía todo lo que podía. Una verdadera proeza para los estómagos sibaritas de algunos comensales.

Yo pensé que en ese programa había, por lo menos, un trabajo serio. Tal vez una entrevista interesante o una sabrosa crónica de algún lugar pintoresco de nuestra capital. Quizás una recalcitrante crítica como la sabe hacer bien el popular “Gordo Gonzáles”. Muy por el contrario, el plato fuerte de “La Tribuna de Alfredo”, eran los famosos tours comensales por diversos restaurantes, chicharronerías, cevicherías y otros antros de la gula, donde el rollizo conductor comía, engullía y masticaba a la vez que entrevistaba a los dueños del negocio. Toda una odisea del paladar.

Cada vez que el señor Gonzáles terminaba un plato, traían otro y luego otro y otro y otro más, pasaban tandas comerciales y el sujeto seguía comiendo ¡Era increíble!. Esta bien que el señor tenga el dinero suficiente como para comer todo lo que su cuerpo le aguante, pero el usar un medio de comunicación para demostrar que tiene un “agujero negro” en el estómago, es demasiado. Irritante para la vista y demoledor para el paladar del que no tiene nada que llevarse a la boca.


Bueno, eso me pasa por adentrarme a terrenos desconocidos y lúgubres. Eso me pasa por despegarme de la programación de mi canal favorito. Eso me pasa por ser tan dependiente del televisor. Ahora cambio de canal, “Good bye”.

jueves 17 de julio de 2008

LA SINFONÍA DE MEGADETH



Era increíble. Miles de personas se movían zigzagueantes como olas del mar ante la sinfonía poderosa de un grupo más que emblemático. Megadeth, la banda norteamericana de thrash metal que ha figurado varias veces en las listas del Billboard estaba tocando frente a nosotros entonando lo mejor de su repertorio musical. Lo que parecía imposible se había hecho realidad.

Eran más de las 8 de la noche y el frío se nos subía hasta los huesos. Mis manos, humedecidos por mi aliento, se congelaban hasta hacerme doler los nudillos. En ese momento, cuando el reloj golpeaba los primeros segundos de las 9 p.m. salió con la melena alborotada Dave Musteine y la histeria se apoderó del Monumental.


Con guitarra colgada al hombro y una camiseta oscura Dave empezó a entonar "Sleepwalker", carta de presentación de su nueva placa discográfica United Abominations.

Así se escribió la primera parte de la historia de Megadeth en Lima, parecía que estábamos en otro país, a muchos kilómetros de la capital, fuera del humo y del ruido de los carros. Pero, aunque resulte increíble, pisábamos el suelo del Estadio Monumental en Ate y escuchábamos la envidiada performance del cuarteto conformado por el ya mencionado Dave Mustaine, Chris Broderick, Shawn Drover y James LoMenzo.

Los riffs de guitarra eran seguidos vertiginosamente por los oyentes quienes con ojos inyectados y cabellera sudorosa movían frenéticamente cada parte de su cuerpo.
Este es verdadero metal que Lima necesitaba ver, estábamos frente a Megadeth, la banda que se sumó a la oleada de nuevas bandas que reconfiguraron el metal y la hicieron masiva.

Tras lanzar el rugido de "Washington is Next" y "Wake Up Dead" del Peace Sells, Megadet había calentado el ambiente en el Estadio Monumental. Más tarde, con "Take No Prisoners", "Skin O' My Teeth", "Kick the Chair", "In My Darkest Hour", "Hangar 18", dio el golpe contundente a los corazones metaleros que pedía más y más éxitos.

Casi al concluir la velada un sonido clásico emergió de la boca de Musteine. "Symphony of Destruction", era el nombre de aquel tema y como era de esperar, el concierto de voces, así como ocurrió en Buenos Aires y Santiago de Chile, creció paulatinamente como reguero de pólvora. ¡Megadeth, Megadeth, Megadeth.....! era el himno oficial en aquel momento.


Una vez calmados los presentes se escuchó al líder de la banda decir: "Mi español es muy malo, pero muchísimas gracias". A penas dijo eso casi todos empezaron a gritar de felicidad y a bendecir al cielo por haber hecho posible este concierto.

Pero la cosa se puso emotiva cuando Dave colgó un bandera peruana en el pedestal de su micrófono y esta besaba las cuerdas de su guitarra. Era la locura y los fans sabían que aquella noche nunca la podrían borrar de su memoria.

En fin, tuvimos que esperar muchos años para que bandas de la trayectoria e importancia de Megadeth vinieran a esta modesta Ciudad de los Reyes. Esperemos que esta historia no terminé aquí y podamos seguir gritando y saltando en las graderías de cada concierto. Gracia Megadeth por venir a Lima.