Roberto Gómez Bolaños es una de esas personas muy queridas y simpáticas al hablar. Sus escasas canas y marchita piel hace que sintamos ternura al escucharlo, sobretodo cuando repite aquellas frases inolvidables que lo han hecho famoso en decenas de países. Un verdadero ídolo de multitudes y un maestro de la alegría."No contaban con mi astucia", "Es que no me tienen paciencia" o "Lo sospeché desde un principio", son el sello inconfundible que lleva su pluma. Estamos pues ante un maestro de aquellos. Un creador de sueños y desgracias. Un padre bueno y juicioso. Un ser humano noble con un corazón inquebrantable.
Dicen que con la última temporada de su obra 11 y 12 Don Roberto Gómez bajará el telón de su carrera como actor y que dará paso a su faceta de escritor, ya que los años le están comenzando cobrar los achaques de la vejez. Ya no oye muy bien y la voz no le alcanza para entonar algunas frases que él quisiera. Pero no cabe duda que su espírito creador seguirá detrás del escenario.
Chespirito en Lima
Su llegada al Perú no pudo causar más alegría que la noticia de su llegada a nuestro país, tal como diría la Chimoltrufia. Aqui Chespirito iniciaría la gira latioamericana de su exitosa obra de teatro “11 y 12”, La cual trata acerca de un personaje muy diferente a los de la vecindad del chavo. Su llegada a nuestro país era sin duda una grata noticia, esperada por muchos, tras varios años de ausencia y de no pisar suelo Inca.
Sabíamos que su arribo era inminente y que estaría acompañada de sendos homenajes por parte de autoridades del país y empresarios de comunicación (Canal 4), lo que hacía más que favorable el escenario para que chespirito se sienta cómodo en nuestra patria.Sin embargo, algo había detras de él que no esperábamos, algo con lo que no contábamos. Alguien del que nos acordaríamos todos: su esposa.
Y es que todos, incluyéndome, creíamos que Don Roberto Gómez Bolaños tendría el tiempo suficiente para regalarnos en cada entrevista, los detalles de su vida, sus anécdotas e historias que escribieron su vida. Del cómo fue que ideó la figura de un niño huérfano en un vecindad plagada de criaturas urbanas, cuyo molde se ajusta a muchas realidades de nuestra sociedad.
Acariciábamos el momento en que le preguntaríamos sobre los motivos que lo llevaron a escribir un ensayo (sin querer queriendo) donde pone de manifiesto sus experiencias en el medio artístico. Y así muchas cosas más.
Pero esto resultó casi imposible pues Doña Florinda, su esposa y compañera por varios años, resultó ser una verdadera joyita que puso en aprietos a más de un entrevistador. Era increible la cantidad de veces que esta mujer se inmiscuía en la conversación con Don Roberto. Nadie le preguntaba y ella respondía. Era agobiante.
Parecía que quería quemarle la película a su propio esposo, quien con desánimo respondía de vez en cuando, simulando que la entrevista era para él. Verdaderamente Florinda Meza le robó el personaje a Angelines Fernandez y se puso la piel de la Bruja del 71, porque no hacía otra cosa que hablar y hablar. Era una tortura para quien estaba detrás del micrófono escuchando y hasta daba ganas de prestarse la frase de Quiko y decirle "Cállate, cállate, que me desesperas".....
Incluso en la conferencia de prensa convocada en el Hotel Sheraton, Florinda Meza hacía gracia de una verborrea sin igual. Sus incasables giños, sus intromisiones verbales y sus risitas estrepitosas, hizo que muchos de nosotros estuviera a punto de perder la paciencia.Era tal el afán de protagonismo de esta señora que cualquier pregunta que se le hiciera a Chespirito, por más personal que fuera, ella lo respondía sin titubear y con lujo de detalles
Era pues realmente demoledora las ganas de decirle a la otrora Dona Flroinda – “Cállate, cállate, que me desesperas”.
La poca información que nos proporcionaba Chespirito nos hacía incomodar más. La administración de las palabras que ostentaba Florinda Meza la colocaba en una situación privilegiada pues cada pregunta que quisieramos hacerle a Don Roberto, tendría que estar yuxtapuesta a otra para la carrera artística de la popular Doña Florinda. Era una locura.
Y todo esto no quiere decir que odiemos a Florinda Meza.
Nos alegra que cuide a Chespirito
pero no era necesario que interpretara a su modo las respuestas de su marido o que tomara la palabra cuando no se la daban. Que abuso, nosotros rogábamos que Don Roberto dijera más cosas, pero la administradora de sus respuestas nos limitaba por completo la dicha de escucharlo.Pese a ello no le guardamos rencor y puede venir al Perú cuantas veces quiera, a visitarnos, a disfrutar de nuestra comida, a deleitarse con nuestras maravillas turísticas, entre otros. No hay rencor pues como diría su esposo: La venganza nunca es buena, mata el alma y la envenena. Mas bien le pediríamos que para la próxima vez, VAYA A INTERRUMPIR LA CONVERSACION A SU ABUELA.............




Que desfachatez, ver a un sujeto “devorando”, literalmente, todo lo hallaba ante él, ya sea un plato de tallarines, un caldo de gallina o un estofado, era sorprendente ver a un tipo que sin perdón de Dios engullía todo lo que podía. Una verdadera proeza para los estómagos sibaritas de algunos comensales.





