
Era increíble. Miles de personas se movían zigzagueantes como olas del mar ante la sinfonía poderosa de un grupo más que emblemático. Megadeth, la banda norteamericana de thrash metal que ha figurado varias veces en las listas del Billboard estaba tocando frente a nosotros entonando lo mejor de su repertorio musical. Lo que parecía imposible se había hecho realidad.
Eran más de las 8 de la noche y el frío se nos subía hasta los huesos. Mis manos, humedecidos por mi aliento, se congelaban hasta hacerme doler los nudillos. En ese momento, cuando el reloj golpeaba los primeros segundos de las 9 p.m. salió con la melena alborotada Dave Musteine y la histeria se apoderó del Monumental.

Con guitarra colgada al hombro y una camiseta oscura Dave empezó a entonar "Sleepwalker", carta de presentación de su nueva placa discográfica United Abominations.
Así se escribió la primera parte de la historia de Megadeth en Lima, parecía que estábamos en otro país, a muchos kilómetros de la capital, fuera del humo y del ruido de los carros. Pero, aunque resulte increíble, pisábamos el suelo del Estadio Monumental en Ate y escuchábamos la envidiada performance del cuarteto conformado por el ya mencionado Dave Mustaine, Chris Broderick, Shawn Drover y James LoMenzo.
Los riffs de guitarra eran seguidos vertiginosamente por los oyentes quienes con ojos inyectados y cabellera sudorosa movían frenéticamente cada parte de su cuerpo.
Este es verdadero metal que Lima necesitaba ver, estábamos frente a Megadeth, la banda que se sumó a la oleada de nuevas bandas que reconfiguraron el metal y la hicieron masiva.
Tras lanzar el rugido de "Washington is Next" y "Wake Up Dead" del Peace Sells, Megadet había calentado el ambiente en el Estadio Monumental. Más tarde, con "Take No Prisoners", "Skin O' My Teeth", "Kick the Chair", "In My Darkest Hour", "Hangar 18", dio el golpe contundente a los corazones metaleros que pedía más y más éxitos.Casi al concluir la velada un sonido clásico emergió de la boca de Musteine. "Symphony of Destruction", era el nombre de aquel tema y como era de esperar, el concierto de voces, así como ocurrió en Buenos Aires y Santiago de Chile, creció paulatinamente como reguero de pólvora. ¡Megadeth, Megadeth, Megadeth.....! era el himno oficial en aquel momento.

Una vez calmados los presentes se escuchó al líder de la banda decir: "Mi español es muy malo, pero muchísimas gracias". A penas dijo eso casi todos empezaron a gritar de felicidad y a bendecir al cielo por haber hecho posible este concierto.
Pero la cosa se puso emotiva cuando Dave colgó un bandera peruana en el pedestal de su micrófono y esta besaba las cuerdas de su guitarra. Era la locura y los fans sabían que aquella noche nunca la podrían borrar de su memoria.
En fin, tuvimos que esperar muchos años para que bandas de la trayectoria e importancia de Megadeth vinieran a esta modesta Ciudad de los Reyes. Esperemos que esta historia no terminé aquí y podamos seguir gritando y saltando en las graderías de cada concierto. Gracia Megadeth por venir a Lima.
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